domingo, 18 de diciembre de 2016

ULTIMA SEMANA

PARA SABER UN POCO MAS DE ESTA ÚLTIMA SEMANA DE ADVIENTO, VER EL SIGUIENTE ENLACE.




Hace poquitos días, vivíamos la hermosa Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, como si esta fiesta nos quisiera meter aún más el deseo de encontrarnos con el Señor, viendo cómo lo hacía Nuestra Madre Celestial.

Ella nos enseña a esperar a Jesús.

Os pasamos aquí una reflexión del amado Papa Emérito Benedicto XVI:

Aprendamos de Ella, Mujer del Adviento.
Benedicto XVI
"La espera es una dimensión que atraviesa toda nuestra vida personal, familiar y social (...). Se podría decir que el hombre vive mientras espera, mientras en su corazón la esperanza esté viva. (...) Nuestra "estatura" moral y espiritual se puede medir por lo que esperamos, según lo que esperemos.
Cada uno de nosotros, por lo tanto, sobre todo en este tiempo que nos prepara para la Navidad, se puede preguntar: ¿Y yo qué es lo que espero? ¿Hacia qué, en este momento de mi vida, tiende mi corazón? Esta misma pregunta se puede hacer a nivel de la familia, de la comunidad, de la nación (...). En el momento que precedió al nacimiento de Jesús, la expectativa del Mesías, es decir, un Consagrado, un descendiente del rey David, que finalmente liberaría al pueblo de toda esclavitud moral y política y que establecería el Reino de Dios, era muy fuerte en Israel. Pero nadie se hubiese podido imaginar que el Mesías nacería de una joven humilde como María (...).
Aprendamos de ella, Mujer del Adviento, a vivir nuestra actividad diaria con un nuevo espíritu, con la sensación de profunda espera, de que sólo la venida de Dios puede llenar"

Que la última semana de este tiempo litúrgico tan especial, lo vivamos en ardiente deseo y espera de ser totalmente del Señor.

¿Cómo estarían preparando el "sitio" para la llegada del Mesías, José y María?



Dediquemos un tiempo especial cada día, en silencio, para meditar "estas cosas y  guardarlas en nuestro corazón", como María, como lo haría San José también.

ACOJAMOS LA TERNURA DE DIOS 
QUE QUIERE DERRAMARSE EN NUESTRAS VIDAS.


LA MEJOR PREPARACIÓN: ACEPTAR SU AMOR